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Globalización José Olivares Pascual / Juan Torres López |
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Nosotros y la Globalización. A la hora de sacar conclusiones prácticas de toda la información que nos llega sobre el problema de la globalización cabe preguntarse donde está la solucion y, sin nociones de economía, o macroeconomía, y tampoco muchas de política, se llega a la conclusión de que la tenemos en nuestras manos pero que no hacemos nada por ella. Los recursos son los que hay y por ello mientras no seamos capaces de ceder cada uno algo, no se llegará a ningun lado. No sólo los gobiernos de los países ricos, sino nosotros mismos, queremos que nuestro crecimiento sea cada vez mayor. Que el PIB de nuestro país suba lo más posible porque en ello va no sólo nuestro bienestar personal, sino la creación de puestos de trabajo con la consiguiente disminución del desempleo. Le achacamos a los grandes emporios industriales y comerciales y a los gobiernos del G8 todos los males en esta situación, pero seguramente no se habría llegado a este límite si no fuera por nuestra propia exigencia. Todos queremos más a la vez que pedimos que cambie este estado de cosas. Vamos a distintos foros, manifestaciones etc. pero, ¿tenemos los aistentes las ideas claras? ¿se corresponde esa actitud denunciante y luchadora de los participantes con la forma de vivir de cada uno? Con muy pocas excepciones, ¿no se mueve todo, o casi todo de cara a la galería o por otros objetivos colaterales? La globalización en el sentido más social de la palabra no se conseguirá si el mundo desarrollado, rico, no cede parte del tan traido y llevado estado de bienestar. Si no renuncia a lo innecesario. Tal vez esto sea exagerar, pero ¿se puede decir, por ejemplo, que la medicina a la carta que se avecina derivada de la utilización de células madre, y a la que todos nos apuntaríamos, va a favorecer la globalización? ¿no hará esta práctica, como otras, todavía más amplias las diferencias entre unos y otros? Y si nos convertimos en menos consumidores para repartir los recursos ¿cómo afectaría esta situación al paro propio de los países ricos y al de los menos desarrollados que sobreviven produciendo para aquellos? Lo estamos viendo en estos dias. La UE no se pone de acuerdo y es reticente a contribuir con un 0,37 por ciento del PIB para el desarrollo porque eso llevaría a un menor consumo interno que se traduciría en una bajada del propio PIB y el efecto boomerang consiguiente. ¿La solución? Los economistas y los sociólogos tienen la palabra. José Olivares Pascual. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Granada
- Creo que tocas un asunto clave: no se puede modificar
la, digamos, "estructura" sin cambiar las pautas de comportamiento.
Se puede decir de una forma algo más académica: el modelo
sobre el que estamos descansa no sólo sobre factores estructurales
sino sobre modos de actuar y de ser, sobre una ética que guía
nuestro comportamiento. Y, efectivamente, para cambiar hay que modificar
también esos factores morales, de nuestra conducta. Esto es algo
que el liberalismo al uso ha conseguido imponer: la idea de que el orden
social es sólo el roden del mercado y que, por tanto, la ética
humana es la del lucro, etc. Juan Torres López. Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Málaga |