Día del Libro en la Biblioteca de la EEZ

Martes, 23 Abril, 2019

“I don´t know, I don´t know”

Para celebrar el Día del Libro, vamos a rendir homenaje a una obra de referencia integrante del “fondo de armario” de la biblioteca de la Estación Experimental del Zaidín: Biología molecular de la célula, en su tercera edición en castellano (Barcelona: Omega, 1996). Su descripción en dimensiones es: 28 centímetros de alto, 22 de ancho, 6,5 de grosor, 1387 páginas (ilustradas a color) sin contar los apéndices y el sobrepeso característico de los libros obesos. Resumiendo, un auténtico “tocho”, conocido y reconocido por cualquier genetista y biólogo celular. Semejante compendio no es fruto de una única pluma, como es de suponer; la obra fue gestada por 6 científicos, todos ellos de vasto y dilatado currículo, cuyos nombres aparecen debajo de la ilustración de la cubierta: Bruce Alberts, Dennis Bray, Julián Lewis, Martin Raff, Keith Roberts y James Dewey Watson, uno de los “padres” de la doble hélice del ADN.

 

Hemos elegido este grueso manual, aparte de por sus aportaciones eruditas, por el guiño de sus autores en la contracubierta, un valor añadido que nada tiene que ver con la materia que expone. El libro germinó a mitad de los 80 en Londres. Allí, los autores compartieron casa en Abbey Road, donde redactaron una buena parte del tratado. La famosa banda de Liverpool The Beatles grabó en los estudios EMI, sitos en esta misma avenida, su último álbum. El fotógrafo Iain MacMillan inmortalizó al conjunto en la imagen que dio la vuelta al mundo y que a día de hoy continúa siendo icono de culto. Contó con unos 10 minutos para realizar la captura del famoso cuarteto cruzando el paso de cebra, el tiempo que la policía detuvo el tráfico en la zona. Años más tarde el sexteto de autores de Molecular Biology of the Cell decidió recrear la misma instantánea a escasos metros de la puerta de su vivienda.

En esta ocasión fue Richard Olivier el encargado de perpetuar a los científicos durante el momento de su salida para el almuerzo en el mismo escenario que los Beatles. Sustituyeron el vehículo wolskwagen escarabajo blanco de finales de los 60 (subastado en 1986 a precio millonario) por una furgoneta, el arbolado es algo diferente, pero la actitud y pose de nuestros escritores son idénticas a la de los liverpulienses, incluso Martin Raff se retrata descalzo como lo hiciera Paul McCartney en el 69.

En adelante, las distintas versiones de este libro, y otros nuevos títulos de la “banda” de biólogos moleculares, reprodujeron en la contracubierta las carátulas de los vinilos de The Beatles. Se hacían fotografiar usurpando las personalidades de Paul, Ringo, George y John (enlace). Ignoramos si los componentes del grupo han sido conscientes de su influencia en el campo de la Biología moderna. Pero sí estamos en condiciones de afirmar que sin la aportación de unos y otros, ni la música ni la investigación en ciencias de la vida serían las que son en el siglo XXI. De sus espíritus revolucionarios e intrépidos todos nos hemos beneficiado. Nuestro “querido Dr. Watson” recibió el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962, junto a Francis Crick y Maurice Wilkins, siendo durante muchos años olvidada la figura de Rosalind Franklin, la joven cristalógrafa cuyos resultados fueron fundamentales. Previa a la definitiva desintegración de la banda, en 1969 George Harrison escribió una de las mejores canciones de amor de la historia, Something, “I don´t know, I don´t know”, o lo que es lo mismo, el estribillo de la duda emocional versus la duda científica.

 

Licy Ramirez Malo. Biblioteca EEZ

FELIZ DIA DEL LIBRO



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