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valle del Lötschental en Suiza

Un estudio cuestiona que el calentamiento global aumente la capacidad de los bosques para absorber CO₂

Enviado por admineez el 11 September 2026

Más de 50.000 observaciones de coníferas muestran que los árboles crecen más tiempo, pero no producen más madera necesariamente ni aumenta su capacidad para captar CO2

El estudio concluye que la velocidad de crecimiento es mucho más importante que la duración de la temporada de crecimiento, y que esa velocidad disminuye con la sequía

El calentamiento global está alargando la temporada de crecimiento de los bosques, un fenómeno que se consideraba capaz de reforzar su papel como sumideros de carbono. Sin embargo, una investigación internacional con participación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) concluye que la velocidad de crecimiento de las coníferas influye más en la producción de madera que la duración de la temporada y que la sequía asociada al cambio climático puede compensar o incluso revertir ese beneficio potencial. El trabajo, publicado en Science cuestiona una de las hipótesis más extendidas sobre el papel de los bosques como sumideros de carbono en un escenario de cambio climático.

Los bosques desempeñan un papel clave en la lucha contra el cambio climático porque los árboles capturan dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y lo almacenan durante años o incluso siglos en su madera. A medida que aumentan las temperaturas, la temporada de crecimiento de los árboles se prolonga, lo que les permite producir más madera, el principal reservorio del CO₂ que capturan de la atmósfera. Esto ha llevado a pensar que los bosques podrían absorber aún más carbono en el futuro. Sin embargo, la realidad es más compleja.

De hecho, este estudio que ha analizado cómo se forma la madera en coníferas de más de un centenar de bosques, desde las regiones boreales hasta zonas semiáridas, revela que no basta con que los árboles dispongan de más tiempo para crecer. Lo que realmente determina cuánto crecen y cuánto carbono almacenan es la velocidad a la que producen nuevas células de madera.

Y a diferencia de lo que se pensaba, los resultados muestran que, aunque el calentamiento alarga la estación de crecimiento, este efecto puede verse contrarrestado por unas condiciones cada vez más secas. De hecho, la producción de madera aumenta con la temperatura solo hasta un determinado punto. A partir de ahí, la escasez de agua ralentiza el crecimiento de los árboles y reduce su capacidad para fijar CO2. Este trabajo, liderado por Antoine Cabon de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y el Instituto Federal Suizo de Investigación sobre Bosques, Nieve y Paisaje (WSL), sugiere que los efectos positivos de una temporada de crecimiento más larga podrían compensarse, e incluso desaparecer, si el aumento de las temperaturas viene acompañado de una mayor aridez

Un conjunto de datos único 

Esta conclusión se deriva del análisis de más de 50.000 muestras de madera obtenidas en bosques de coníferas de cuatro continentes. Los investigadores comprobaron que aunque las temperaturas más cálidas extienden el período durante el cual los árboles forman células de madera, esto no siempre significa una mayor producción a lo largo del año. 

«La recopilación de este conjunto de datos único fue un esfuerzo de colaboración prolongado», afirma Antoine Cabon, ecólogo forestal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Granada y del Swiss Federal Institute for Forest, Snow and Landscape research (WSL), que ha liderado el estudio. «Investigadores de cada instituto asociado recogieron muestras de madera regularmente durante varias temporadas de crecimiento. De vuelta en el laboratorio, cada muestra se procesó, se fotografió al microscopio y se analizó célula a célula». 

Los investigadores monitorizaron la formación de nuevas células de madera, un proceso conocido como xilogénesis, en los anillos de crecimiento más externos de los árboles. «Al observar las muestras al microscopio, podemos ver con precisión cuándo los árboles están formando madera activamente, saber cuándo comienza y termina este proceso y medir el ritmo al que producen nuevas células de madera», explica Cabon. 

Entre los bosques incluidos en el estudio se encuentra el valle de Lötschental, en Suiza, donde se han recolectado muestras de madera semanalmente durante la temporada de crecimiento durante los últimos 20 años. «Estas observaciones frecuentes y a largo plazo son extremadamente raras y valiosas. Al seguir los mismos árboles durante muchos años, podemos reconstruir cómo la formación de madera responde a las condiciones ambientales cambiantes», afirma Patrick Fonti, dendrocronólogo del Instituto Federal Suizo de Investigación sobre Bosques, Nieve y Paisaje, que coordina el monitoreo semanal. 

La velocidad importa más que la duración

Los investigadores descubrieron que la velocidad a la que los árboles producen nuevas células de madera influye más en el crecimiento anual que la duración del período durante el que estas se forman. La temperatura afectó de forma distinta a ambos factores: aunque las condiciones más cálidas tendieron a alargar la temporada de crecimiento, la tasa de producción celular no siguió aumentando indefinidamente. De hecho, por encima de una temperatura media anual de unos 6 °C, esta comenzó a disminuir, probablemente debido a una menor disponibilidad de agua. Como resultado, disponer de más tiempo para crecer no siempre se traduce en una mayor producción anual de madera
Este hallazgo ayuda a explicar por qué el alargamiento de la temporada de crecimiento no tiene las mismas consecuencias en todos los bosques. El estudio muestra que los bosques boreales, donde las bajas temperaturas limitan el crecimiento, suelen beneficiarse del calentamiento porque los árboles pueden crecer durante más tiempo y a mayor velocidad. Sin embargo, en los bosques templados y mediterráneos, el beneficio potencial de una temporada de crecimiento más larga se reduce a medida que el aumento de las temperaturas y la menor disponibilidad de agua ralentizan la producción de nuevas células de madera.

Los bosques en un futuro más cálido 

«Si el calentamiento continúa, incluso los bosques boreales podrían experimentar una formación de madera más lenta y perder los beneficios de una temporada de crecimiento más larga. Nuestros resultados muestran la importancia de considerar no solo la duración de la formación de madera, sino también la rapidez con la que ocurre al predecir cómo responderán los bosques al calentamiento global», predice Cabon, que actualmente desarrolla su trabajo en la Estación Experimental del Zaidín con un contrato del Programa Ramón y Cajal. 

De esta forma, los resultados obtenidos en este trabajo internacional cuestionan la expectativa de que temporadas de crecimiento más largas necesariamente mejorarán el almacenamiento de carbono en los bosques y, por lo tanto, mitigarán el cambio climático. “Aunque el almacenamiento de carbono depende de algo más que las células del xilema, una formación de madera más lenta reduce, en última instancia, la capacidad de los bosques para actuar como sumideros de carbono”, afirma Patrick Fonti.

 

Nota: La imagen que aparece en la noticia es una vista del valle del Lötschental, en Suiza, uno de los más de cien sitios en el mundo donde se sacarón muestras usadas en este estudio / Antoine Cabon.